La mente como energía
Desde mi perspectiva, la mente sería como la corriente; o sea, la electricidad o la energía que proviene de nuestro espíritu para realizar ciertas tareas de dirección sobre lo que queremos hacer o realizar: pensamientos, emociones, razonamientos, etc. Y, así como la corriente, no es visible ni palpable; solo emite los impulsos eléctricos adecuados dependiendo de nuestra “chispa”. Se basa mucho en experiencias pasadas producidas por nuestra mente (ya veremos esto en la sección de La espiritualidad).
El centro de control: El cerebro
El cerebro humano es simplemente otro órgano con varias capacidades, incluyendo la cognitiva, la motora y la nerviosa, además de ser una especie de “disco duro” donde se almacena información. Es el centro de control de todas las funciones del cuerpo, desde las más básicas hasta las más complejas, como el razonamiento, la memoria y la toma de decisiones. Está dividido en tres partes principales:
El Reptiliano: Es nuestro cerebro más primitivo, encargado de la sobrevivencia y de procesos básicos como la respiración, los latidos del corazón y la respuesta automática ante un ataque. Este se encuentra en todos los animales y es el responsable de la supervivencia. Se ubica en la parte trasera o base de la nuca.
El Límbico: Desarrollado, según los estudios, hace unos 10,000 años. Forma parte de los mamíferos y de los pocos animales con desarrollo emocional. Se compone no solo del centro del cerebro, sino también de las amígdalas y el corazón, donde se alojan las emociones. También es el encargado de filtrar la información que recibimos (auditiva, visual y cinestésica o del tacto), almacenando solamente lo que nos interesa.
El Parafrontal o Neocórtex: Encargado solo de almacenar información y guardar en la memoria lo que nuestra mente límbica ha dejado pasar para recordar.
El “segundo cerebro”
Estudios recientes también han determinado que existe un segundo cerebro en conexión con el primero, el cual se encuentra en el intestino delgado. Este “segundo cerebro” está conformado por el sistema nervioso entérico (SNE), una subdivisión de nuestro sistema nervioso que se encarga de controlar directamente nuestro aparato digestivo. Así como pensamos, digerimos; esto afecta directamente la manera en que actúan los nutrientes en nuestro cuerpo. Ya se sabe que el 95% de las enfermedades son provocadas por nuestra manera de pensar (a no ser que sean enfermedades contagiosas o los llamados virus). No existe tal cosa como una "enfermedad heredada"; lo que sucede es que, al ser criados en cierta familia, existe una tendencia a pensar de la misma manera que nuestros ancestros.
La química del pensamiento
Con esto en mano, todo el proceso de ejecución del cuerpo se basa en la química que producen las glándulas. Las glándulas son un conjunto de células encargadas de producir diferentes hormonas para que los órganos ejecuten sus funciones. No vamos a complicarnos mucho en esto (lo veremos en los capítulos del cuerpo), pues no es una clase de biología, pero sí necesitamos saber su funcionamiento.
Lo que provoca que se produzcan estas hormonas son, precisamente, nuestros pensamientos; consecuentemente, nuestro estado de ánimo y, de ahí, nuestras emociones. Por ejemplo:
Si tenemos sentimientos de rabia o ira, se afectará el hígado.
Si nos sentimos con falta de afecto o amor, se afectará nuestro corazón y el sistema sanguíneo; por esto es que se representa la emoción del amor con un corazón.
Desarrollo y plasticidad Cerebral
El desarrollo del cerebro humano comienza desde el útero materno y continúa aproximadamente hasta los 28 años, etapa en la que se forman las conexiones nerviosas que serán las neuronas. Durante la infancia y la adolescencia se producen los mayores cambios y desenvolvimientos, ya que entra una mayor cantidad de información. En este periodo se crean muchos de los “pensamientos anclaje” que, eventualmente, dominarán nuestro comportamiento, así como muchos de los hábitos que tendremos como adultos, además de traumas y complejos.
Por esto, debemos tener cuidado en cómo criar a nuestros hijos, evitando ser repetitivos en negatividades o comparaciones con hermanos; cada ser es individual.
Adaptación e interacción social
La llamada Plasticidad Cerebral es una característica única del cerebro humano que le permite adaptarse y cambiar en respuesta a nuevas experiencias y aprendizajes. Esta capacidad es vital durante la infancia, ya que es cuando se establecen las bases para el desarrollo cognitivo, emocional y social.
Además de los factores genéticos y ambientales, las experiencias tempranas influyen en el desarrollo cerebral. La estimulación a través del juego, la lectura y, principalmente, la interacción social, puede promover un desarrollo saludable y fortalecer las conexiones neuronales.
Sin embargo, la interacción social está en decadencia debido a las redes sociales, internet y la falta de contacto físico. Me refiero a sociabilizar directamente y no a través de pantallas. Se están dejando de lado los abrazos, el saludo fraternal y el estrechamiento de manos. Veremos qué depara el futuro para las próximas generaciones.
El espíritu y la realidad
Consecuentemente, así como funciona la corriente eléctrica (que no es visible, pero emite impulsos para que el cerebro ejecute órdenes al resto del cuerpo a través del sistema nervioso o sanguíneo), así utiliza nuestro espíritu al cerebro humano.
Este cerebro solo ejecuta lo que recibe por parte de nuestro Espíritu. Por eso se dice que no distingue la realidad de la fantasía: podemos pensar algo que en realidad no está pasando. Hablaremos luego de cómo producimos hasta un 98% de eventos que pensamos pero que nunca sucedieron ni sucederán. Por ahora, entendamos que la mente no es más que el conjunto de esos pensamientos —nuestra corriente— ejecutados por nuestro cerebro.
“Los pensamientos curan más que los medicamentos”
Hoy día, la ciencia y la espiritualidad se han unido gracias a los nuevos hallazgos. La nueva epigenética y los estudios de física cuántica han sentado las bases de que esto es una realidad: el comportamiento del cuerpo humano, en cuanto a sus dolencias y enfermedades, se encuentra bajo el control de los pensamientos. Está probado.