El cuerpo – capitulo 1


El cuerpo humano: una máquina y un vehículo

El cuerpo humano: le han llamado una máquina perfecta y, sin duda, una máquina que atiende todas las necesidades en el mundo material que es esta tercera dimensión en que nos encontramos. Pero, sin muchos rodeos, el estudio del cuerpo y sus funciones lo veremos en esta sección. Les prometo que haré mi mejor esfuerzo para que sea lo menos complicado posible y de fácil entendimiento; aun así, recuerda que puedes ir a comentarios y preguntar (requiere membresía anual) si necesitas cualquier información o entendimiento. Para esto, trataré de usar una analogía con un automóvil en varios momentos.

 

El auto: este sirve para transportarnos y llevarnos donde queremos, además de algunas otras funciones; pero siempre necesitará de una mantención en particular. Por ejemplo: a un auto que use gasolina (bencina) no podemos echarle agua, o alcohol, o, por último, petróleo crudo. Además de la mantención, requiere un chofer que sepa manejar, obviamente, y conozca un rumbo. Aquí veremos el uso y mantención necesaria para que nuestro auto, o nuestro cuerpo, funcione óptimamente. O, al menos, lo mejor posible.


La capacidad de autogeneración

Algo que tenemos que aceptar es que, así como el cuerpo se enferma, también tiene la capacidad de sanar cualquier enfermedad; tiene el poder de una autorregeneración desde que nace. El ejemplo más fácil es cuando sufrimos un corte de piel: esta se regenera sola, se vuelve a cerrar (con cicatriz o no, ya depende del mantenimiento), pero cierra de una manera u otra. Las células se regeneraron.

El cuerpo es un vehículo que nos comunica constantemente sus problemas pero, a menudo, nos negamos a escuchar. En lugar de enfocarnos en los síntomas físicos, nos enfocamos en las causas subyacentes que los generan. Sin embargo, es importante reconocer que el cuerpo puede ser un indicador preciso de lo que sucede en nuestra mente y emociones.


El lenguaje de los síntomas

El cuerpo puede hablar cuando la mente calla:

  • Un resfriado puede ser un indicador de que no hemos llorado o expresado nuestros sentimientos.

  • Un dolor de garganta puede ser un síntoma de que no podemos comunicar nuestras aflicciones (que, definitivamente probado, puede generar el cáncer de garganta).

  • El estómago puede arder cuando las rabias no pueden salir.

  • La diabetes puede invadir cuando la soledad duele.

  • El cuerpo puede engordar cuando la insatisfacción aprieta.

  • Un dolor de cabeza puede deprimir cuando las dudas aumentan.

  • El corazón puede aflojar cuando el sentido de la vida o la falta de amor parece terminar.

  • La alergia puede aparecer cuando el perfeccionismo es intolerable.

  • Las uñas pueden quebrarse cuando las defensas están amenazadas, generalmente afectando la tiroides.

  • El pecho puede apretarse cuando el orgullo esclaviza.

  • La presión puede subir cuando el miedo aprisiona.

  • La neurosis puede paralizar cuando el niño interior tiraniza.

  • La fiebre puede calentarse cuando las defensas explotan las fronteras de la inmunidad.

  • Las rodillas pueden doler cuando el orgullo no se doblega.

Y así, toda una serie de dolencias que se sabe ya que, aproximadamente, el 95% de las enfermedades y padecimientos son provocados por nuestra forma de pensar. Al escuchar a nuestro cuerpo, podemos identificar las causas subyacentes de nuestros síntomas físicos y trabajar para abordarlos de manera efectiva. Al hacerlo, podemos encontrar un camino hacia la salud y la felicidad al sentirnos bien, que es nuestra finalidad.


Una invitación a la reflexión

Antes de seguir adelante, es importante preguntarse si tu cuerpo te ha dado información de lo que callas:

  1. ¿Has experimentado un resfriado y no has llorado?

  2. ¿Has experimentado un dolor de garganta y no has podido comunicar tus aflicciones?

  3. ¿Has experimentado un estómago ardiente y no has podido expresar tus rabias?

Si es así, es hora de escuchar al cuerpo y reconocer que puede ser un indicador preciso de lo que sucede en nuestra mente y emociones. La importancia de cuidar nuestro cuerpo no solo radica en mantenernos en forma y prevenir enfermedades, sino que también tiene un impacto directo en nuestra autoestima y bienestar emocional. Cuando nos sentimos bien físicamente, nos sentimos más seguros de nosotros mismos y somos capaces de enfrentar los retos diarios con mayor energía y motivación.

En la actualidad, el avance de la tecnología ha traído consigo numerosos beneficios para nuestra vida diaria, pero también ha generado una sociedad cada vez más sedentaria y dependiente de los dispositivos electrónicos. Pasamos largas horas frente a la pantalla del ordenador, del teléfono móvil o de la televisión, lo que puede afectar nuestra salud física y mental. Por otro lado, nuestros pensamientos son los responsables por el 95% de las dolencias que padecemos ahora o que padeceremos en un futuro. Comenzar a meditar y cambiar nuestra manera de pensar nos llevará a una vida más saludable; esto lo veremos en la sección Mente.

Sin embargo, es imprescindible cambiar esta mentalidad y priorizar nuestro bienestar físico y mental. Cuidar nuestro cuerpo no es una opción, es una necesidad para vivir una vida plena y satisfactoria. Pequeños cambios en nuestra rutina diaria pueden marcar la diferencia a la hora de mantenernos en forma y prevenir enfermedades.


Herencia o pensamiento

¿Sabías que las enfermedades no son heredables? Sino que piensas igual que tus ancestros. Una enfermedad no es un defecto físico o que tengas un parecido con tus padres o abuelos. Nuestra manera de pensar es la que regula nuestras dolencias y, si padecemos de un mal que padecía uno de mis antepasados, no es por herencia, sino porque en nuestro subconsciente tenemos el mismo tema que ese antepasado; o sea, el mismo comportamiento mental, consecuentemente, el mismo sentir.


La conexión con la naturaleza

La relación entre el cuerpo humano y la naturaleza es una interacción compleja que ha sido objeto de estudio y reflexión a lo largo de la historia. Diversos filósofos, científicos y pensadores han destacado la importancia de esta relación entre la salud y el bienestar del ser humano. En este ensayo, nos enfocaremos en el poder curativo que tiene la naturaleza cuando se produce un contacto directo entre ella y nuestro cuerpo, haciendo hincapié en la práctica de caminar descalzo y respirar profundamente; también abrazar un árbol o, por último, enterrar una varilla metálica en el suelo y agarrarla con las manos como medios para aumentar dicho contacto.

¿Te has preguntado cómo la humanidad (que se estima en más de 10,000 años) ha sobrevivido sin la medicina? Nuestros antepasados vivían en estrecho contacto con el entorno natural, dependiendo de él para obtener alimento, refugio y sanación. En las culturas indígenas de todo el mundo se ha reconocido el poder curativo de la naturaleza, utilizando plantas medicinales, aguas termales y otros recursos naturales para tratar enfermedades y promover la salud.

En conclusión, la relación entre el cuerpo humano y la naturaleza es esencial para nuestra salud y bienestar. El contacto directo con la naturaleza, a través de prácticas como caminar descalzo y respirar profundamente, nos permite absorber sus poderes curativos y restaurar el equilibrio en nuestro organismo. Por lo tanto, es importante recordar la importancia de conectarnos con la naturaleza en nuestra vida diaria, aprovechando sus beneficios para promover nuestra salud y felicidad.


Pasos para un cuerpo sano

Para mantener un cuerpo sano, se requiere de 5 pasos esenciales:

  1. Alimentación saludable: no necesariamente una dieta en particular y practicar ayunos.

  2. Dormir: al menos entre 7 y 9 horas, no importa la edad.

  3. Ejercicios y movimientos rítmicos: por cierto tiempo, dependiendo la intensidad.

  4. Meditar diariamente.

  5. El llamado Mindfulness: estar en el presente.

Lo mismo pasa con casi todos los órganos del cuerpo humano; aquí veremos muchos por individual. Pero lo que necesitamos entender es que las enfermedades son provocadas en un 95%, aproximadamente, por nuestra manera de pensar y emociones. Por ejemplo, qué produce la dopamina, la hormona del placer, que a su vez es un neurotransmisor producido para darnos un placer momentáneo. Ya veremos más tarde de otra manera.


Comunicación interna y renovación celular

Mientras, por ejemplo, ¿qué es una neurona? En el glosario de términos encontrarás el significado de esta y otras más. Trato de mostrar las partes responsables de esta comunicación interna que pasa en el interior de nuestro cuerpo para un mejor entendimiento del porqué nos enfermamos a través de nuestros pensamientos.

Sin llegar a preocuparnos mucho sobre la química que se produce en cada emoción o el estudio de la anatomía del cuerpo humano, debemos tener claro el funcionamiento de este y qué debemos hacer para preparar, más bien, las condiciones propicias para que el propio cuerpo se pueda curar de una enfermedad o mantenerse sano.


El proceso de renovación

Más adelante veremos también la renovación celular. El proceso de renovación celular en el cuerpo humano constituye un fenómeno vital y constante que sustenta la salud y el funcionamiento óptimo de los distintos tejidos y órganos. A lo largo de la vida, las células de nuestro organismo experimentan un ciclo de vida que involucra su permanente generación, maduración, función y muerte, siendo por esto necesario el reemplazo para garantizar la continuidad de la sobrevivencia. A eso se le llama renovación celular.

La renovación celular se lleva a cabo a través de mecanismos complejos y precisos que implican:

  • La división celular.

  • La diferenciación.

  • La apoptosis, o muerte celular programada.

Uno de los protagonistas clave en la renovación celular es el proceso de división mitótica, donde las células madre o progenitoras se dividen para generar nuevas células que sustituyen a las desgastadas o dañadas. Este proceso de renovación es especialmente vital en tejidos con una alta tasa de recambio celular, como la piel, el revestimiento del intestino y la médula ósea.

La renovación celular no solo es crucial para mantener la integridad estructural y funcional del organismo, sino que también desempeña un papel fundamental en la reparación de tejidos después de lesiones o enfermedades. La capacidad intrínseca de los tejidos y órganos para renovarse y regenerarse es un testimonio de la complejidad y la eficacia de los mecanismos biológicos que operan en el cuerpo humano.

  • En resumen: la renovación celular es un proceso dinámico y continuo que sustenta la salud y el bienestar del cuerpo humano. El estudio y la comprensión de estos procesos celulares son fundamentales para la promoción de la salud, la prevención de enfermedades y el desarrollo de terapias regenerativas que aprovechen el potencial renovador inherente a nuestro propio cuerpo.


El cuerpo como una placa de Petri

Nuestro cuerpo actúa como si fuera un plato de Petri. ¿Qué es esto? Pues nada más que uno de esos platillos que se usan en los laboratorios para estudiar el comportamiento de las células del cuerpo según el ambiente. Solo con la diferencia de que nuestro cuerpo tiene un promedio de casi 50 billones de células en su totalidad. Muchos dicen que son 37, pero, en fin, son un montón.

Pero como todo en la vida, y como trataré de mencionar al principio, no todo funciona con las mismas características o condiciones. Ni tampoco pienso usar la comparación con la placa de Petri para hacer experimentos en nuestro cuerpo, sino más bien para ver que las células se comportan de acuerdo con su entorno.

Quiero decir exactamente eso: si le cambiamos el entorno a nuestras células, podemos provocar que ellas se curen. O más bien, hacer con el ambiente propicio y adecuado que nuestra mente, junto con la mente de las células (y sí tienen memoria), pueda provocar la sanación de las células.


El entorno celular: la sangre

La nutrición juega un papel fundamental en el desarrollo de la sanación de células. Como les dijera anteriormente, también comparando por ejemplo con el auto: no podemos colocar aceite del motor en la vasija de los frenos; hay que colocar líquido de frenos si queremos que estos funcionen debidamente.

¿Cuál sería el entorno de la célula a cuidar? El entorno celular para nosotros sería la sangre. Había descubierto después de varias investigaciones, y en mí mismo vi, que mientras más limpia y saludable tuviera la sangre, mejor y más saludable sería el entorno para mis células; y esto, a la vez, controlando el sistema nervioso, que crea una química diferente según nuestro sistema exterior. Ejemplo: el estrés.

En otro capítulo hablaremos sobre los efectos del estrés. La medicina holística es un enfoque integral de la salud que considera al ser humano como un todo, atendiendo no solo los síntomas de las enfermedades, sino también los aspectos físicos, emocionales, mentales y espirituales del individuo.